"Los vivos no sienten"
Nuevamente ocurría el encuentro. No recuerdo cuando fue la
última vez que a esta cita acudía, tampoco me interesaba. Lo cierto es que
sucedía exactamente como la vez anterior y las previas a aquella. Todo era
tranquilo, no había agresión, sólo una gran y profunda paz canalizada por el
silencio y la inercia existente entre nosotros; sin embargo al sólo ver, sentir
y revivir aquella escena las lágrimas invadían las ventanas de mi alma. Aquel
momento era el único en que mi mente me citaba: “Luego de esto demostraré mi
afecto a quienes realmente creo debiese hacerlo con mayor frecuencia”, era
inútil, nunca lo pondría en práctica. El momento, la cita era la ocasión para
darme cuenta que sólo se expresarme con quien ya no me escucha, con quien ya no
me lee, con quien ya no está, aunque claramente lo más patético era esperar una
respuesta de manera directa, por medio de sus dedos, sus ojos, su sonrisa al
saber lo que siento, al comprobar que no era el frío, al saber que mi amor era
cierto. Creo que debo olvidarme de aquel chat.
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