martes, 1 de noviembre de 2016

"La Situación" parte I

Lo encontraba nuevamente en la misma situación, estaba un poco más consciente  de lo que realmente ocurriría si su plan era llevado a cabo, sin embargo no pensaba en nada más que éste, era una adicción a perfeccionarlo y cavar más profundo el recuerdo que desencadenaba que aquella situación volviese a ocurrir. Yo lo veía desde un extraño punto a corta distancia de él, sabía que saldría de esto, pero preferí no decir nada, sólo apreciarlo e intentar saber cual era la situación que lo ponía nuevamente en una instancia como esta, la cual aclaro era una de las más comunes y de bajo nivel contra la que enfrentaba. De un momento a otro sentí que la situación comenzaba a tornarse cada vez más turbia, un apagón total frustró el caluroso trabajo de la luz que lo alumbraba, él comenzaba a perder su luz. Ya no era una situación de bajo nivel, para nada lo era...

lunes, 25 de julio de 2016

"BAD TRIP I"

Era posible, nunca creí que algo así podría ocurrir, sin embargo estaba ocurriendo. No, posible no era, ni tampoco real, pero ¿por qué lo sentía verídico?, ¿era quizás una alucinación por la fiebre?, ¿qué era la sustancia que contenía aquel pedazo de papel procesado? Mi madre siempre decía que tuviera precaución con lo que a mi cuerpo me metía, pero aquello lo ingerí de una inocente y pasiva forma, fue sólo una curiosidad que en mi calaba quien me llevó a introducir aquel colorido cartón a mi boca. Nunca creí que un regalo de la calle me haría sentir y ver estas atrocidades, a parte su diseño era una bicicleta, la cual, es una de mis pasiones. La palpitación acelera y más colores se distorsionan, monstruosas criaturas me rodean. Sólo en la oscuridad me siento seguro. Creo que esto no se detendrá. 

miércoles, 29 de junio de 2016

"Los vivos no sienten"


Nuevamente ocurría el encuentro. No recuerdo cuando fue la última vez que a esta cita acudía, tampoco me interesaba. Lo cierto es que sucedía exactamente como la vez anterior y las previas a aquella. Todo era tranquilo, no había agresión, sólo una gran y profunda paz canalizada por el silencio y la inercia existente entre nosotros; sin embargo al sólo ver, sentir y revivir aquella escena las lágrimas invadían las ventanas de mi alma. Aquel momento era el único en que mi mente me citaba: “Luego de esto demostraré mi afecto a quienes realmente creo debiese hacerlo con mayor frecuencia”, era inútil, nunca lo pondría en práctica. El momento, la cita era la ocasión para darme cuenta que sólo se expresarme con quien ya no me escucha, con quien ya no me lee, con quien ya no está, aunque claramente lo más patético era esperar una respuesta de manera directa, por medio de sus dedos, sus ojos, su sonrisa al saber lo que siento, al comprobar que no era el frío, al saber que mi amor era cierto. Creo que debo olvidarme de aquel chat.